martes

Mercedes Sosa

"Es un enorme error pensar que el gran cambio tiene que venir desde los partidos políticos. No, tiene que venir desde cada uno. Los seres humanos tenemos que aprender a respetarnos a nosotros mismos y después respetar a los demás. No sé quién dijo que primero tenemos que aprender a tolerar, pero que mejor que eso es aprender a respetar al otro"

lunes

Entrevista a Juan Carlos Onetti por Francisco Umbral

Un poco embarnecido por el tiempo, la cabeza de gran ofidio inteligente, la cabeza toda inteligencia, los ojos desbordados sin las gafas, la barba de dos días, el maestro querido de quince o veinte años, este Onetti en quien aprendió uno, cuando uno creía que aún servía para algo eso de aprender cosas, el secreto y la clave de la narración lírica, Juntacadáveres, El astillero, no sé, y ahora bebemos vino, que nos ha traído Verdes dos botellas.

-Hay gentes que no te quieren a vos, Umbral, yo siempre defiendo a Umbral, digo me gusta este escritor, y el mayor argumento crítico que me dan contra vos es que ganás plata, vos, que ganás mucha plata, eso es lo más profundo que me dicen.

Camino de Barajas, sol confuso de coches, allá afuera, Onetti aquí en su octavo, de camino he comprado unas flores para Dolly, unas rosas para Dolly, la florista era joven y fea, pero tenía buen culo, y el libro que Onetti no quiere, porque ya lo ha leído, y está como recién levantado, entre viejos grabados de Picasso, en una paz de hogar que suena a tiempo.

Yo me he echado a sus pies. Y juego con la perra, que ya me ama. La madurez es conseguir en unos minutos el amor de cualquier animal, pues que el poco amor del mundo anda disperso en bichos por la tierra. Juan Car los Onetti, el pelo que le va fal. tando, como a todos, los ojos como peces fuera de la pecera de las gafas, dulce embarnecimiento del maestro, la barba, el recién levantado, en su sillón de cuero, frente a la mañana, con un suéter frambuesa sobre la camisa, con calcetines cortos, muy cortos, y unas zapatillas de pana, raya atravesada.

viernes

Alfaguara conmemora los 50 años de la publicación de Rayuela

Cincuenta años después de la primera edición de Rayuela (que salió de imprenta el 28 de junio de 1963), Alfaguara publicará una edición conmemorativa limitada, con un apéndice donde Cortázar mismo cuenta la historia del libro. Este aniversario viene acompañado de otras celebraciones relacionadas con el autor. En 2014, el 26 de agosto se celebra el centenario de su nacimiento y el 12 de febrero del mismo año se cumplirán 30 años de su muerte. La aparición de Rayuela en 1963 conmocionó el panorama cultural de su tiempo y supuso una verdadera revolución en la narrativa en lengua castellana: por primera vez un escritor llevaba hasta las últimas consecuencias la voluntad de transgredir el orden tradicional de una historia y el lenguaje para contarla. Es quizás el libro donde Cortázar está entero, con toda su complejidad poética, con su imaginación y su humor. Julio Cortázar, es uno de los escritores más importantes de todos los tiempos. Realizó estudios de Letras y de Magisterio y trabajó como docente en varias ciudades del interior del país. En 1951 fijó su residencia definitiva en París, desarrollando desde allí una obra literaria única dentro de la lengua castellana. Algunos de sus cuentos figuran entre los más perfectos del género. Su novela Rayuela marcó un hito insoslayable dentro de la narrativa contemporánea. Cortázar murió en París en 1984. «Ningún otro escritor dio al juego la dignidad literaria que Cortázar, ni hizo del juego un instrumento de creación y exploración artística tan dúctil y provechoso. La obra de Cortázar abrió puertas inéditas.» Mario Vargas Llosa «Si no hay una voluntad de lenguaje en una novela en América Latina, para mí esa novela no existe. Yo creo que la hay en Cortázar, que para mí es casi un Bolívar de la literatura latinoamericana. Es un hombre que nos ha liberado, que nos ha dicho que se puede hacer todo.» Carlos Fuentes «Prosa hecha de aire, sin peso ni cuerpo pero que sopla con ímpetu y levanta en nuestras mentes bandadas de imágenes y visiones, vaso comunicante entre los ritmos callejeros de la ciudad y el soliloquio del poeta.» Octavio Paz «Cortázar es el mejor.» Roberto Bolaño «Cortázar nos ha dejado una obra tal vez inconclusa pero tan bella e indestructible como su recuerdo.» Gabriel García Márquez

FUENTE: TERRA
Capítulo 73
Entre el Yin y el Yang, ¿cuántos eones? Del sí al no, ¿cuántos quizá? Todo es escritura, es decir fábula. ¿Pero de qué nos sirve la verdad que tranquiliza al propietario honesto? Nuestra verdad posible tiene que ser invención, es decir escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas de este mundo.
- See more at: http://www.coffeeandsaturday.com/2013/04/rayuela-los-mejores-fragmentos/#sthash.gyaAzxQl.dpuf
Capítulo 73
Entre el Yin y el Yang, ¿cuántos eones? Del sí al no, ¿cuántos quizá? Todo es escritura, es decir fábula. ¿Pero de qué nos sirve la verdad que tranquiliza al propietario honesto? Nuestra verdad posible tiene que ser invención, es decir escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas de este mundo.
- See more at: http://www.coffeeandsaturday.com/2013/04/rayuela-los-mejores-fragmentos/#sthash.gyaAzxQl.dpuf

jueves

Otro obsceno pájaro nocturno

Cierta fosca medianoche mientras luchaba con el insomnio a brazo partido, pero sin fracturas, oí un repiqueteo en el cristal de mi ventana.Me declaré durmiente vencido y espié; bajo la lluvia o garúa un gran pájaro de presa interrumpía los picotazos para repetir: "Ore, ore, ore...". No demoré más de un minuto en reconocerlo y abrir del todo la ventana. Era mi amigo de la infancia, el viejo Never More, única ave inmortal, bendición o condena de la que estaba orgulloso aunque disimulara. Durante la charla que duró hasta el final de la noche, cloqueó una vez sin esconder el triunfo: "Porque, dios y todo, el cisne de Leda nunca murió de consunción. Y la alondra de Shelley nunca pasó de pretexto literario. Yo, en cambio, aun pronunciando el inglés con fuerte acento de Bowery, tuve bastante con dos palabras para revivir en la memoria y en la desdicha de los hombres mientras sigan poblando este planeta tantas veces condenado por profetas o fabricantes de armas. Sin ir más lejos..."

No lo dejé ir más lejos porque no siendo cobarde soy prudente. Levanté una mano pidiendo suspenso, dije perdón con una sonrisa y fui escondiendo todos los animales más o menos doméstícos que me acompañan en mi soledad. Regresé con mis anteojos de pesca submarina asegurados contra mordiscos oblicuos de tiburón y contra "cría cuervos que te sacarán las ejos" y continuó la forzada entrevista que, sin que se enterara mi visitante, fue grabada en su totalidad. Entonces noté que el cuervo tenía manchas verdes en un ala y amarillas en la otra. Él interpretó mi mirada y dijo:

viernes

La casa de Asterión - J.L. Borges

Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la Tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el Sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.
El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda transmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.

miércoles

Alfonsina Storni

Tu dulzura
 
Camino lentamente por la senda de acacias,
me perfuman las manos sus pétalos de nieve,
mis cabellos se inquietan bajo céfiro leve
y el alma es como espuma de las aristocracias.

Genio bueno: este día conmigo te congracias,
apenas un suspiro me torna eterna y breve...
¿Voy a volar acaso, ya que el alma se mueve?
En mis pies cobran alas y danzan las tres Gracias.

Es que anoche tus manos en mis manos de fuego,
dieron tantas dulzuras a mi sangre, que luego
llenóseme la boca de mieles perfumadas,

tan frescas, que en la limpia madrugada de estío,
mucho temo volverme al caserío,
prendidas en los labios mariposas doradas.

sábado

Elsa Bornemann


 

La autora de célebres cuentos infantiles como "Un elefante ocupa mucho espacio" dejó de existir este viernes a la edad de 61 años.


La escritora de literatura infantil Elsa Isabel Bornemann falleció este viernes a la edad de 61 años.
La triste noticia apareció en el Facebook de la editorial Alfaguara en Argentina, en forma de post:
"Queridos amigos, colegas y lectores, queremos compartir con ustedes la triste partida de Elsa Bornemann. Con su muerte se va una de las escritoras de Literatura Infantil y Juvenil más importantes y queridas de Latinoamérica. Como sus editores y amigos, lamentamos profundamente esta gran pérdida. Siguen con nosotros su obra y su recuerdo, que nos acompañarán siempre".
Cualquiera que haya sido chico entre la década de 1970 y la actualidad habrá escuchado o leido algún cuento de Elsa Isabel Bornemann. Durante la dictadura en Argentina, su cuento Un elefante ocupa mucho espacio fue censurada y figuraba en la lista negra de autores prohibidos. Por ese mismo cuento le valió una mención en los premios Hans Christian Andersen, siendo la primera escritora argentina en conseguirlo.
La colección Socorro, No hagan olas, Disparatario, El libro de los chicos enamorados y La edad del pavo son algunos de los títulos imprescindibles de la bibliografía de Bornemann, y de toda la literatura infantil.


viernes

Como siempre - MARIO BENEDETTI



Aunque hoy cumplas
trescientos treinta y seis meses
la matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante en que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores

buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda
                                                   y estés linda

casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros

es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforo
te consideren una de los suyos

de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto con tus felices
                                                                          cumpledías
acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza

de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
                             y yo
                                   te queremos de veras
pero yo siempre un poquito más que el mundo. 
 


domingo

Semblanza de un genio rioplatense

Quiero aclarar desde el principio que estas páginas se escriben, misteriosamente, porque el editor y el autor estuvieron de acuerdo respecto a su tono. Yo no podría prologar esta novela de ArIt haciendo juicios literarios, sino sociológicos; tampoco podría caer en sentimentalismos fáciles sobre, por ejemplo, el gran escritor prematuramente desaparecido. No podría hacerlo por gustos e incapacidades personales; pero, sobre todo, imagino y sé la gran carcajada que le provocaria a Roberto ArIt cualquier cosa de ese tipo. Oigo su risa desfachatada, repetida en los últimos años por culpa de exégetas y neodescubridores.

Por ese motivo no releí a Roberto ArIt, auncio que esta precaución es excesiva porque lo conozco de memoria, tantos persistentes años pasados. Tampoco quise mirar lo que se publicó sobre él y tengo en mi biblioteca. Supuse más adecuado un encuentro cara a cara, sin mentir ni tolerarle trampas. Creo que es una forma indudable de la amistad, si es que Roberto Arlt tuvo jamás un amigo. Estaba en otra cosa. En consecuencia, quiero pedir perdón por fechas equivocas, por anécdotas ignoradas, tal vez ya contadas.

En aquel tiempo, allá por el 34, yo padecía en Montevideo una soltería o viudez en parte involuntaria. Había vuelto de mi primera excursión a Buenos Aires fracasado y pobre. Pero esto no importaba en exceso porque yo tenía veinticinco años, era austero y casto por pacto de amor, y sobre todo, porque estaba escribiendo una novela “genial” que bauticé Tiempo de abrazar y que nunca llegó a publicarse, tal vez por mala, acaso, simplemente, porque la perdi en alguna mudanza.

Ademas de la novela yo tenía otras cosas, propias de la edad, entre ellas un amigo, Italo Constantini, que vivía en Buenos Aires y jugaba por entonces al Stavroguin.

Bichicome

Ella tendría cinco o seis años cuando empecé a enterarme verdaderamente de su existencia. Hasta entonces era la primera hija de los Torres, una criatura tan bella que parecía hecha con manos de artista, pero no de la manera acostumbrada: Una enanita cargosa que estaba aprendiendo a hablar y oía conversaciones sin entender, ya con una mirada fija en los rostros parlantes de los mayores.

Claro, mis visitas nocturnas a los Torres con bebidas sin más límite que los rechazos de hígado o estómagos siempre o casi siempre reducidas a temas literarios, conversados casi sin discusiones con la admirable inteligencia de Rodrigo y su infalible intuición poética y algún escritor que transcurría con su pareja, se repitieron durante algunos años. Alicia tejía las horas, infatigable, con colores variados de las lanas.


Muy pronto llegó la media docena de años para la niña y se produjo y reprodujo en los principios de la madrugada un cambio de ambiente sutil y memorable. Se llamaba Beatriz, le decían Bichi, yo la llamaba -tal vez todavía- Bichicome. Mal vestido peinador de playas, resignado con la pobre, diaria cosecha.

Se produjo un cambio. Alicia interrumpía muy de vez en cuando su labor para pronunciar, cabeza inclinada, alguna frase corta y venenosa que encajaba con suavidad y destreza en la charla y que muchas veces era para mí. La sonrisa era de pura diversión; nunca acompañaba la pequeña maldad de las palabras.

viernes

"Fue revolucionario pensar que la poesía no debía tener contenido didáctico": Entrevista con M. E. Walsh


Por Alicia Origgi

Fuente: uruguay educa 

La fotografía de María Elena Walsh que ilustra este trabajo es de Sara Facio y fue extraída —con autorización de los editores— del libro:

María Elena Walsh. Retrato(s) de una artista libre, de Sara Facio.
Buenos Aires, La Azotea, 1999.
 
Esta entrevista fue realizada hace algún tiempo por Alicia Origgi en colaboración con Mónica Amaré, cuando visitaron a María Elena Walsh en su despacho de SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores).
Usted siempre menciona que en su casa de infancia había una gran disponibilidad de libros. ¿Cuáles recuerda especialmente? ¿Leía historietas?
Recuerdo colecciones de cuentos infantiles; había una llamada Araluce de libritos encuadernados donde estaban El barón de Munchhausen y cuentos clásicos contados para chicos. Leía los cuentos españoles de editorial Calleja. Desde muy temprano me fascinaron los cuentos de Las mil y una noches. En mi casa paterna leí a Dickens en castellano y a Julio Verne. He leído historietas de una revista llamada Pif-Paf y en Billiken; también las historietas del suplemento infantil en color del diario Crítica.
Además recibía oralmente de mis padres mucho cuento en verso. La cultura familiar, en mi casa, era de mucha lectura pero no de tipo académico. No había universitarios en la familia, pero sí se tenía afición por la buena lectura.
¿Cuáles fueron sus lecturas de adolescencia?
Mi lectura principal era poesía, las rimas de Bécquer, Núñez de Arce, Juan Ramón Jiménez; he leído mucha poesía española del Siglo de Oro. También a Rubén Darío, Pablo Neruda. Leía libros y antologías mientras cursaba la carrera de Bellas Artes.
¿Cómo surge en usted, que primero se dedica a la poesía para adultos, la idea de destinar una nueva etapa de su producción a los niños?
No sé, ahí hay una reconstrucción de una herencia principalmente en inglés, reconstrucción en español de las Nursery Rhymes, que me las han contado de chica y luego leí y aprecié muchísimo de grande, principalmente eso. Y después la inspiración en la poesía popular hispanoamericana, donde hay muchos juegos, mucha sencillez, mucho disparate. Esas fueron las dos fuentes.

domingo

Carta abierta a mi nieto. Por Juan Gelman

Carta publicada en el semanario Brecha, Montevideo, el 23 de diciembre de 1998.
Esta carta había sido escrita por Juan Gelman en abril de 1995, cuando todavía no sabía que su nieto había podido nacer en Uruguay. Se enteró de esa posibilidad a finales de 1998 y empezó sus trámites con el presidente uruguay Julio María Sanguinetti en 1999.


 Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración. Poco antes o poco después de tu nacimiento, el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos de medio metro de distancia. El estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal vez el mismo que lo secuestró con tu madre el 24 de agosto en Buenos Aires y los llevó al campo de concentración Automotores Orletti que funcionaba en pleno Floresta y los militares habían bautizado "el Jardín". Tu padre se llamaba Marcelo. Tu madre, Claudia. Los dos tenían 20 años y vos, siete meses en el vientre materno cuando eso ocurrió. A ella la trasladaron -y a vos con ella- cuando estuvo a punto de parir. Debe haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la dictadura militar. Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar -así era casi siempre- a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez, o periodista amigo de policía o militar. Había entonces una lista de espera siniestra para cada campo de concentración: Los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las prisioneras que parían y, con alguna excepción, eran asesinadas inmediatamente después. Han pasado 12 años desde que los militares dejaron el gobierno y nada se sabe de tu madre. En cambio, en un tambor de grasa de 200 litros que los militares rellenaron con cemento y arena y arrojaron al Río San Fernando, se encontraron los restos de tu padre 13 años después. Está enterrado en La Tablada. Al menos hay con él esa certeza.

martes

Caso Marita Verón: Todos los imputados absueltos por unanimidad

Tras una larga demora los jueces leyeron el veredicto por el juicio por Marita Verón. Susana Trimarco escuchó indignada el fallo que dejó absueltos por unanimidad a los 13 imputados. El abogado calificó como una vergüenza y "un acto de corrupción" la decisión de los magistrados. 
María Azucena Márquez, Irma Medina, José Fernando "Chenga" Gómez, Gonzalo "Chenguita" Gómez, Pascual Andrada, Juan Humberto Derobertis, Carlos Luna, Mariana Bustos, Daniela Milhein, Alejandro González, Víctor Rivero, María Inés Rivero y Cinthia Gaitán fueron absueltos por los jueces Alberto César Piedrabuena, Emilio Andrés Herrera Molina y Eduardo Antonio Romero Lascano. 
Si bien se conoció la decisión de los magistrados por la hora que era, pasadas las 21.00, decidieron dejar los fundamentos para otro momento. 
Susana Trimarco o alguno de sus representantes dará una conferencia de prensa en la sede de la Fundación Marita Verón. 
Frente a Tribunales hay gran cantidad de personas indignadas con la Justicia argentina. Hay cantos de "hijos de puta" o "se siente, se siente, Marita está presente. 
Al salir de la sala tras escuchar la sentencia que dejó libre de culpa y cargo a los 13 imputados el abogado de Susana Trimarco denunció un "acto de corrupción" y la madre de la joven desaparecida acusó a los magistradas de recibir dinero de los acuados: "Tapan todo con plata", acusó. 

jueves

Entrevista a Juan Carlos Onetti (Fragmentos)


Hacia febrero del 89, Onetti está en Madrid instalado en su cama etílica y una alemana inolvidable (otra que no es Dolly) le hace preguntas.



Barbel Martens: Leí ese cuento de la muchacha en el balneario ¿no se si lo recuerda?

Onetti: La niña de la bicicleta.

Barbel: Si. No podía sacármelo de la cabeza ¿Por qué tantas zonas negras? ¿Por qué asesinaste a esa niña?

Onetti: ¿Cómo voy a explicar los móviles de un autor?. Cuando uno se pone a escribir no sabe los porqués de lo que pasa. Tiene que ser así: sucede. Claro, es un momento negativo en el sentido del bien y del mal. (pausa larga) Je suis fatigué.

lunes

El derecho de soñar - Eduardo Galeano

Vaya uno a saber cómo será el mundo más allá del año 2000.

Tenemos una única certeza: si todavía estamos allí, ya seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio.

Pero aunque no podemos adivinar el mundo que será, bien podemos imaginar el que queremos que sea. El derecho de soñar no figura entre los treinta derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron a fines de 1948. Pero si no fuera por él, por el derecho de soñar y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed.

Asi que vamos a delirar, deliremos, por un ratito. El mundo, que está patas arriba, se pondrá sobre sus pies:

En las calles, los automóviles serán pisados por los perros.

El aire estará limpio de los venenos de las máquinas, y no tendrá más contaminación que la que emana de los miedos humanos y de las humanas pasiones.

martes

El álbum

La vi desde la puerta del diario, apoyado en la pared, bajo la chapa con el nombre de mi abuelo, Agustín Malabia, fundador. Había venido a traer un artículo sobre la cosecha o la limpieza de las calles de Santa María, una de esas irresistibles tonterías que mi padre llama editoriales y que una vez impresas quedan macizas, apenas ventiladas por cifras, pesando sensiblemente en la tercera página, siempre arriba y a la izquierda.
Era un domingo a la tarde, húmedo y caluroso en el principio del invierno. Ella venía del puerto o de la ciudad con la valija liviana de avión, envuelta en un abrigo de pieles que debía sofocarla, paso a paso contra las paredes brillosas, contra el cielo acuoso y amarillento, un poco rígida, desolada, como si me la fueran acercando el atardecer, el río, el vals resoplado en la plaza por la banda, las muchachas que giraban emparejadas alrededor de los árboles pelados.
Ahora caminaba por el costado del Berna, más joven, más pequeña dentro del abrigo desprendido, con una curiosa agilidad de los pies que no era transmitida a las piernas, que no alteraba su dureza de estatua de pueblo.

viernes

1964

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

II

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

Jorge Luis Borges
Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, 14 de junio de 1986

miércoles

Mascarada

María Esperanza entró al parque por el camino de ladrillos que llevaba hasta el lago entre sombras de arboles y torcía justamente al llegar a la orilla chocando contra la luz de los reflectores, las espaldas todas negras de la gente que miraba deslizarse las lanchas con banderines y música, los danzarines en la isla artificial. Estaba cansada y los tacones, tan altos como nunca los había usado, le hacían arder un dolor como una herida en los tendones de los tobillos. Se detuvo; pero no era ahí, sentía sin saber por qué, que no era y además tenía miedo de aquellas caras absortas, graves o sonrientes, miedo porque eran caras tan semejantes a la suya misma bajo la violenta, blanca, roja y negra pintura con que la había cubierto, miedo de que las caras miraran comprendiendo su fraternidad y la miraran en seguida con odio por estar haciendo algo que no debía hacerse cuando se tenía una cara así, cuando se la había tenido, unas pocas horas antes, sin pintura y limpia frente al espejo, luminosa, alegre, con el cabello goteando agua y sin vergüenza.

lunes

HÉCTOR TIZÓN, voz y memoria de la puna

Ha muerto Héctor Tizón, que tuvo tiempo de escribir y publicar su Memorial de la Puna. Allí continuó y dejó abierta su obra retomando esas grandes historias mínimas, las de sus novelas, las de su tierra desértica. Ha muerto Tizón, no su literatura, y con la noticia ese último librito se lee cual testamento. "El olvido es más fuerte e irremediable que la muerte. Sólo está muerto aquéllo que definitivamente hemos olvidado", dijo. O escrbió.

Murió en Jujuy Tizón, donde eligió vivir. Magistrado, exiliado, ciudadano universal y de Yala, se eligió a éste último para hablarles a los otros. Desde esa experiencia eligió contar el mundo, desde esos hombres y mujeres que se enfrentan a ellos mismos en la soledad y el silencio. Es curioso, ahora, la contratapa de su último libro, el lugar en el que las editoriales exageran las virtudes de sus autores, le queda chica: "Ya es un hombre sabio al que la vida no le escamotea sus verdades", dice. Hacía rato lo era.

Había nacido, por casualidad, en Rosario de la Frontera, Salta, el 21 de octubre de 1929. Pero siempre su vida transcurrió en Yala. Allí pasó su infancia, y quizá allí mismo decidió que ese cruce entre el desierto y las yungas sería el teatro de operaciones para contar y contarse a sí mismo. Desde temprano, Tizón debió navegar entre dos lenguas, la de los libros y la quechua. Ni sus años en La Plata o en México, ni el exilio en España, o su carrera diplomática en Milán le cambiaron el foco. Su literatura se nutre también de esas experiencias, pero fluye siempre de su sangre alto peruana.

MERCEDES SOSA

miércoles

Astor Piazzolla

Astor Pantaleón Piazzolla  
Mar del Plata, 11 de marzo de 1921-Buenos Aires, 4 de julio de 1992

lunes

Jorge Luis Borges - Poema de los dones

Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden

las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.

Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.

Jorge Luis Borges
Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, 14 de junio de 1986

domingo

Un sueño realizado



Y yo me pasé todo ese montón de años aguantando tanta miserable gente, autores y actores y actrices y dueños de teatro y críticos de los diarios y la familia, los amigos y los amantes de todos ellos, todo ese tiempo perdiendo y ganando un dinero que Dios y yo sabíamos que era necesario que volviera a perder en la próxima temporada, con aquella gota de agua en la cabeza pelada, aquel puño en las costillas, aquel trago agridulce, aquella burla no comprendida del todo de Blanes:

Sentido de su ausencia


si yo me atrevo
a mirar y a decir
es por su sombra
unida tan suave
a mi nombre
allá lejos
en la lluvia
en mi memoria
por su rostro
que ardiendo en mi poema
dispersa hermosamente
un perfume
a amado rostro desaparecido

Alejandra Pizarnik

Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 29 de abril de 1936 - Ibíd., 25 de septiembre de 1972)

viernes

domingo

La música de Piazzolla, más clásica que nunca

Astor Piazzolla fue el equivalente argentino de Gershwin o Ellington. Sus composiciones son ideales para los músicos clásicos que quieren llegar a más público sin hacer concesiones. Piazzolla representa uno de los rarísimos casos en que un autor se desenvuelve de forma extraordinaria tanto en el mundo de la música popular, con sus tangos porteños, como en el de la música culta o clásica. Creó un nuevo género llamado tango sinfónico.

Un fantasma recorre el mundo: es el fantasma del crossover, ironiza un veterano arreglador, parafraseando la célebre frase inicial del Manifiesto Comunista de Marx y Engels. Por crossover se entiende el caso de aquellos músicos especializados en una vertiente (por ejemplo, la música clásica) que incursionan en una vertiente distinta (por ejemplo, el tango).Precisamente lo que viene sucediendo con la música de Astor Piazzolla. Todo un fenómeno mundial, protagonizado por varias de las más destacadas figuras de la música clásica. En efecto, ni más ni menos que el director y pianista Daniel Barenboim, el violinista Gidon Kremer, los pianistas Emanuel Ax y Arthur Moreira Lima, el dúo de guitarras de los Hermanos Assad, el cuarteto de cuerdas Kronos y el chelista Yo-Yo Ma, entre otros, han grabado discos con música del gran compositor marplatense. Y representan la cresta de una ola entusiasta, imparable y creciente, movida por la fuerza expresiva de la música de Piazzolla.

Astor fue el equivalente argentino de Gershwin o Ellington. Sus composiciones son ideales para los músicos clásicos que quieren llegar a más público sin hacer concesiones. El Kronos Quartet tuvo, a diferencia de sus colegas, el privilegio de grabar Five tango sensations, una obra para bandoneón y cuarteto de cuerdas, con el propio Piazzolla como solista. El disco fue editado en 1991, y fue la última grabación realizada por Astor. Fue una experiencia fantástica, recuerda David Harrington, primer violín y fundador del Kronos.
"Era notable la intensidad de su concentración cuando tocaba. A pesar de que era mayor que nosotros, nos hizo sentir muy cómodos. Respetaba al grupo, nos escuchaba y lo escuchábamos. Fue un gran compositor. Su música no será igual sin él, pero permite distintas versiones sin que se debilite, porque es muy fuerte, como sucede con Beethoven o Stravinsky. Y creo que este fenómeno de nuevas grabaciones es muy bueno, porque habrá más gente escuchando música de Piazzolla".

jueves

Katherine y ellas

Las publicaciones europeas muestran que también por allá la literatura feminina crece, expandiendo sus armoniosas líneas: Mme. Simone es bautizada " la nueva George Sand". Otras estrellas surgen con su luz sonriente. Pero algo que comenzó con Katherine Mansfield permanece detenido: una verdadera literatura de mujer.

Aparte de su talento, K. Mansfield debe su triunfo a esto: por primera vez, y por última, hasta ahora –pese a la legión de bas-bleu anteriores y posteriores– una voz de mujer dijo de un alma de mujer. Katherine Mansfield tuvo mucho de milagro: no fue cursi, no fue erudita, no se complicó con ningún sobrehumano misticismo de misa de once. Otro secreto: era como los hombres se imaginan a las mujeres que aman.

Con esto de las doblemente bellas letras femeninas, está sucediendo algo curioso. Antes las mujeres se dedicaban casi exclusivamente a la poesía. Cantaban al amante, a Dios, a los árboles y a los recién nacidos. A unas les salía bien y a otras mal. Cada comarca tenía su poetisa oficial y todos muy contentos.

Pero ahora las cosas se han complicado. En cierto sentido, podría decirse que las mujeres son las nuevas ricas de la cultura. Aunque no sólo ellas, está claro. Hay superabundancia, plétora de mujeres intelectuales. Casi todas las muchachas que leen y escriben, se abruman con la obligación de hacer versitos y publicarlos.

Las que no sólo leen de corrido, las mujeres de sólida cultura que hasta dan conferencias y todo, ésas no se conforman con la estructuración de sonetos de catorce versos, describiendo la fuerza de perturbación erótica que poseen los ojos verdes del amado. Escriben sobre Cristo, Marx, el Cosmos o la técnica del autor del Bisonte de Altamira.

Y todo – que si se mira comprensivamente es ya bastante – empleando el estilo más tenebroso, espeso e imaginero que pueda concebirse. A razón de dos citas por párrafo y una pareja de adjetivos para cada nombre.

En esta excesiva riqueza, naufragaron las jerarquías. Ya no sabemos a ciencia cierta, como en los buenos tiempos pasados, cuál es nuestra primera poetisa, ni cuál la alta filósofa del Plata, ni qué blanca mano esgrime la vara máxima, severa y medidora de la Crítica.

Periquito el Aguador Marcha, Montevideo, 18-8-1939

Juan Carlos Onetti

Wislawa Szymborska, poeta de la memoria, la belleza y la condición humana

La poeta y crítica literaria Wislawa Szymborska, fallecida hoy en Cracovia y en cuya creación son temas recurrentes la memoria, la belleza y la condición humana, nació en Kornik, en la región de Poznan, el 2 de julio de 1923.
Szymborska, que a los ocho años se trasladó a Cracovia, se incorporó muy pronto al mundo literario de esta ciudad del sur de Polonia, para dedicarse por entero a la poesía.
Licenciada en Filosofía Polaca y en Sociología por la Universidad Jagelloniana de Cracovia, trabajó desde 1953 hasta 1981 como crítica en la revista "Zycie Literackie" ("Vida Literaria"), con la columna "Lectura no obligatoria", en la que comentaba libros de los más diversos temas, y también publicó en el influyente semanario "Tygodnik Powszechne" y en la sección de libros del periódico "Gazeta".
En cuanto a su propia obra, Szymborska debutó en 1945 con el libro "Busco las palabras"; en 1952 editó el poemario "Por eso vivimos" y posteriormente publicaría "Preguntas planteadas a una misma", en 1954, una obra en la que revela el carácter introspectivo de su obra.
Obras suyas son: "Llamada al Yeti" (1957), que los críticos consideran el momento clave de su poética pues a partir de entonces se aleja del realismo socialista; "Poemas escogidos" (1964), "Cien consuelos" (1967), "Poemas" (1970), "Por si acaso" (1972), "Poemas escogidos" (1973), "Tarsius y otros poemas" (1976), "Un gran número" (1977) y "Poemas escogidos II" (1983).
Posteriormente editó "La gente sobre el puente" (1986), " Poesía" (1987), recopilación de la mayor parte de su obra poética, "Velada del autor: Poemas" (1992) o "Fin y principio" (1993).
Szymborska tradujo a no pocos poetas franceses, sobre todo del período barroco. Asimismo, colaboró en la década de los ochenta, bajo el seudónimo de "Stancykowna", con la publicación polaca "Arka" y la revista parisiense del exilio "Kultura".
Sus obras representan las cumbres más altas de la poesía polaca contemporánea, junto a la de Czeslaw Milosz (que fue premio Nobel en 1980), Tadeusz Rozewicz y Zbigniew Herbert.
Se llegó a describir a Szymborska como la "Mozart de la poesía", dada su abundante inspiración y la maestría con que usaba las palabras.
Wislava Szymborska escribió una poesía reflexiva y moralizante, intimista, irónica y llena de paradojas, eligiendo siempre palabras "sencillas y claras", frecuentemente coloquiales.
De su poesía se desprende una consideración antropológica basada en la finitud humana, en la debilidad del hombre frente a la naturaleza, con el hombre en el centro de sus interrogantes, retomando de esa forma la tradición de la poesía realista polaca.
Sus obras han sido escasamente traducidas al español, en México antes que en otros países: en las revistas mexicanas "Plural", "Proceso" y "La Semana de Bellas Artes" y en varias antologías de los años setenta y ochenta.
En 2009, y tras años de silencio de la poeta, apareció en español, casi al mismo tiempo que su publicación en Polonia, el poemario "Aquí", editado por Bartleby y traducido por Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano, director del Cervantes de Cracovia.
Dos años antes Igitur había publicado su libro "Dos puntos" y, en 2004, la misma editorial, el poemario "Instante".
Otros traductores suyos han sido Krystyna Rodowska, Jan Zych, Andrzej Sobol Jurczykowski, Karl Dedecius, Xaverio Ballester y Fernando Presa González. Su poesía cuenta en cambio con una gran cantidad de lectores en lengua alemana, inglés, francés, chino, japonés, árabe, hebreo y en las lenguas escandinavas.
Wislava Szymborska estaba en posesión del premio de Literatura de Cracovia (1954) y del Premio del Ministerio de Cultura de Polonia (1963). También ganó el premio Z. Kalenbach de la Fundación Koscielskich de Suiza, el Premio Goethe en 1991, el Premio Herder en 1995 y el del PEN Club polaco el 30 de septiembre de 1996.
El 3 de octubre de 1996 fue galardonada con el Nobel de Literatura 1996 por "la precisión irónica con la que ha iluminado fragmentos de la realidad humana en su contexto histórico e ideológico". El premio le fue entregado en Estocolmo el 10 de diciembre de 1996 por el rey Gustavo de Suecia.
Szymborska era una escritora discreta, tímida, retraída, que vivió alejada de los organismos institucionales y de los congresos de escritores de Polonia.

Fuente: ABC|01-02-2012

__

Fin y principio - Wislawa Szymborska

Después de cada guerra
alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas,
digo yo.

Alguien debe echar los escombros
a la cuneta
para que puedan pasar
los carros llenos de cadáveres.

Alguien debe meterse
entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás,
las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.

Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro,
alguien poner un vidrio en la ventana
y la puerta en sus goznes.

Eso de fotogénico tiene poco
y requiere años.
Todas las cámaras se han ido ya
a otra guerra.

A reconstruir puentes
y estaciones de nuevo.
Las mangas quedarán hechas jirones
de tanto arremangarse.

Alguien con la escoba en las manos
recordará todavía cómo fue.
Alguien escuchará
asintiendo con la cabeza en su sitio.
Pero a su alrededor
empezará a haber algunos
a quienes les aburra.

Todavía habrá quien a veces
encuentre entre hierbajos
argumentos mordidos por la herrumbre,
y los lleve al montón de la basura.

Aquellos que sabían
de qué iba aquí la cosa
tendrán que dejar su lugar
a los que saben poco.
Y menos que poco.
E incluso prácticamente nada.

En la hierba que cubra
causas y consecuencias
seguro que habrá alguien tumbado,
con una espiga entre los dientes,
mirando las nubes.

martes

BALADA DE LA ALONDRA PERSUASIVA

En otra madrugada,
por vientos de ceniza,
obedecí al latido de la alondra.
El cielo no era cielo todavía.

La zona del hornero,
el tiempo de la encina
se inquietaban en lento aprendizaje
y el cielo no era cielo todavía.

Hubo un encantamiento
de flor y hierba fina,
un cauteloso antaño de rocío,
y el cielo no era cielo todavía.

Septiembre constelado
de dos campanas frías
rodaba por lugares de silencio
y el cielo no era cielo todavía.

En clima de obediencia
mi pulso recorría
todo un advenimiento de corolas
y el cielo no era cielo todavía.

No regresó conmigo
la alondra persuasiva
porque me desterró de su latido
cuando el cielo fue luz de mediodía.

María Elena Walsh
1 de febrero de 1930 – 10 de enero de 2011

Dos palabras - Alfonsina Storni

Esta noche al oído me has dicho dos palabras
Comunes. Dos palabras cansadas
De ser dichas. Palabras
Que de viejas son nuevas.

Dos palabras tan dulces que la luna que andaba
Filtrando entre las ramas
Se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras
Que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
Moverme para echarla.

Tan dulces dos palabras
¿Que digo sin quererlo? ¡oh, qué bella, la vida!
Tan dulces y tan mansas
Que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.

Tan dulces y tan bellas
Que nerviosos, mis dedos,
Se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran
Cortar estrellas.

Alfonsina Storni
Sala Capriasca, Suiza, 22 o 29 de mayo de 1892–Mar del Plata, Argentina, 25 de octubre de 1938

sábado

Pobrezas

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que no tienen tiempo para perder el tiempo.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que no tienen silencio ni pueden comprarlo.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que tienen piernas que se han olvidado de caminar,
como las alas de las gallinas se han olvidado de volar.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que tienen el derecho de respirar mierda,
como si fuera aire, sin pagar nada por ella.

Pobres,
lo que se dice pobres
son los que no tienen más libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que viven dramas pasionales con las máquinas.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que son siempre muchos y están siempre solos.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que no saben que son pobres.

Eduardo Galeano

Recordando a Francisco Solano López

Francisco Solano López, fue uno de los más grandes dibujantes de historietas, con El Eternauta dio imagen no solo al guión del mítico Héctor Oesterheld sino que marcará a generaciones que encuentran en cada uno de sus trazos la identidad argentina.
Por Lawrence Garfield
Recordando a Francisco Solano LópezLa madrugada del 12 de Agosto de 2011 fue testigo de la muerte de Francisco Solano López, mundialmente conocido por ser el dibujante de El Eternauta y por ser uno de los dibujantes ícono de la historia argentina.

A los 83 años, lejos ya de los días de gloria que durante la década el 60 lo unieron a Héctor Oesterheld para crear la que quizás sea la mejor obra de ciencia ficción en castellano jamás contada: El Eternauta.

Nacido en 1928, Francisco Solano López empezó a dibujar profesionalmente en el año 1953, en la Editorial Columbia para más tarde ingresar a la Editorial Abril donde formó rápidamente, debido a su talento y esfuerzo personal, una gran reputación de dibujante de historietas (comics) especialmente de aventuras. Es por entonces que conoce a Héctor Oesterheld con el que en un principio realizaría un impecable trabajo en las injustamente olvidadas Uma-Uma y Bull Rockets.

Es sin embargo en el año 1957, que en medio de la proscripción peronista Oesterheld decide fundar su propia editorial y convoca a Solano López para completar la dupla que cambiaría para siempre el mundo de las historietas nacionales. Publicadas en las revistas Hora Cero y Frontera, la dupla da vida a Rolo el Marciano Adoptivo, Amapola Negra, Joe Zonda, Rul de la Luna y finalmente al que representó la cima creativa de este equipo de autor/dibujante: El Eternauta.

Francisco Solano López diseñó para El Eternauta una Buenos Aires moderna, lejos de los clichés de malevos y tango, manteniendo la oscuridad propia del porteño efectuó un diseño de personajes basándose en los protagonistas de las calles de Buenos Aires que para ese entonces era una de las ciudades más distinguidas del mundo. Así los cascarudos son identificables rápidamente con los automóviles negros que invadían las calles de los barrios, mientras que los Gurdos son fácilmente asociables a los colectivos de finales de los 50.

Encontrando su máxima expresión estética en la soledad de una Buenos Aires nevada, que se muestra inhóspita para Juan Salvo, este hombre común deberá volverse héroe para salvar a su familia y tendrá que renunciar al tiempo para recuperarla. Rasgos marcados y una expresión contenida identifican al personaje que Solano López creó con su pluma, más allá del traje de súper héroe es su expresión lo que lo identifica con el hombre que perdió todo y está dispuesto a enfrentar a los invasores (a los ellos) para recuperar su forma de vida representada por su hija, su esposa, su casa y sus amigos.

El éxito artístico obtenido permite a Francisco Solano López empezar a trabajar con la editorial inglesa Fleetway que lo absorbe y aleja de la Argentina hasta el año 1968, cuando decide volver al país y publicar nuevamente en Columbia.

En 1976 la Editorial Record le propone crear la segunda parte de El Eternauta y junto con Ricardo Barreiro comienza la saga de Slot Barr.

Los tiempos políticos de la Argentina ya eran otros, y la desaparición de Héctor Oesterheld obligan a Solano López al exilio permanente España donde termina Slott Barr y, junto a su hijo Gabriel, la saga Ana y las Historias Tristes.

En 1994 se traslada a Rio de Janeiro donde efectúa colaboraciones con editoriales norteamericanas como Dark Horse y Fantagraphics, sin abandonar a Ricardo Barreiro, dando vida a obras como Ministerio, El Instituto, el Televisor y otras.

En 1995 Solano López retorna nuevamente a Argentina y bajo contrato con editoriales norteamericanas explorar el género erótico y en 1997 retoma un aggiornado Eternauta.

Unos de sus últimos trabajos son Los Internautas, que fueron publicados en el suplemento de informática del Diario Clarín de Buenos Aires.

Hoy murió Francisco Solano López que fue artista de la historieta nacional, su obra marcó la estética de Buenos Aires y la angustia del ser argentino que debió luchar contra una invasión cultural efectuada por un enemigo desconocido que transformó a El Eternauta en un “comic”.

Fuente: eleternauta.com

Facundo Cabral

Como los budistas, sé que la palabra no es el hecho, si digo “manzana” no es la maravilla innombrable que enamora el verano, Si digo “árbol”, apenas me acerco a lo que saben las aves; el caballo siempre fue y será lo que es sin saber que así lo nombro.

Sé que la palabra no es el hecho, pero sí se que un día mi padre bajó de la montaña y dijo unas palabras al oído de mi madre, y la incendió de tal manera que hasta aquí he llegado yo, continuando el poema que mi padre comenzó con algunas palabras.

Nacemos para encontrarnos (la vida es el arte del encuentro), encontrarnos para confirmar que la humanidad es una sola familia y que habitamos un país llamado Tierra. Somos hijos del amor, por lo tanto nacemos para la felicidad (fuera de la felicidad son todos pretextos), y debemos ser felices también por nuestros hijos, porque no hay nada mejor que recordar padres felices.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Además, el universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias. Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta porque algo esconde.

Eso lo aprendí de mi madre que fue la primera buena noticia que conocí.

Se llamaba Sara y nunca pudo ser inteligente porque cada vez que estaba por aprender algo llegaba la felicidad y la distraía, nunca usó agenda porque sólo hacía lo que amaba, y eso se lo recordaba el corazón. Se dedicó a vivir y no le quedaba tiempo para hacer otra cosa.

De mi madre también aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer (o al hombre) que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida, ahora mismo le puedes decir “basta” al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.

Me he transformado en un hombre libre (como debe ser), es decir que mi vida se ha transformado en una fiesta que vivo, en todo el mundo, desde la austeridad del frío patagónico a la lujuria del Caribe, desde la lúcida locura de Manhattan al misterio que enriquece a la India, donde la Madre Teresa sabe que debemos dar hasta que duela.

Caminando comprobé que nos vamos encontrando con el otro, lenta, misteriosa, sensualmente, porque lo que teje esta red revolucionaria es la poesía. Ella nos lleva de la mano y debajo de la luna, hasta los últimos rincones del mundo, donde nos espera el compinche, uno más, el que continúa la línea que será un círculo que abarcará el planeta. Esta es la revolución fundamental, el revolucionarse instantaneamente para armonizar con la vida, que es cambio permanente, por eso nos vamos encontrando fatalmente para iluminar cada rincón.

martes

Jorge Luis Borges

Ajedrez

I

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?


Jorge Luis Borges
(Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, 14 de junio de 1986)